Cinco de la mañana, un aeropuerto casi vacío y aún muchos con las sábanas pegadas. Así fue por decirlo así, nuestra primera impresiocón del viaje. Nervios de que la maleta no pese más de 20 kilos, estar atentos a no perder el otro billete y un poco de verguenza a no conocer a nadie. Trás un largo trayecto avión barra guagua llegamos a Villaviciosa ( cuyo nombre es un tanto sutil ) ¿ Primer pensamiento del hotel ? Una recepción jacosa con un sillón ( hoy en día pienso que es el sillón más cómodo que he tenido el gusto de probar ).
Primer día, al agua patos. Decenso del Sella.
Aparte de mojarte el culo en el kayac, bichos raros y un poco de descordinación llegamos a la meta, es más, nos la pasamos y la hicimos un poco mucho más larga.
He hay el motivo de que alguno al día siguiente fueran playmobil al no poder doblar los codos.
Guía dos puntos, por decirlo así, entro un poco fuerte diciendo " esas chancletas fuera" a lo de Tana respondío " se dice buenos días".
Segundo día, somos guiris. Visita a Oviedo, Lastres y museo.
Desde que subimos a la guagua y la guia empezó hablar nos dimos cuenta del marrón que ibamos a tener encima.
Resumiendo un poco el día : Oviedo, tienda de chocolate; Lastres: cuestas y más cuestas; Museo: dinosaurios copulando.
Tercer día: graffitis y hologramas raros.
Trás madrugar bastante o mejor dicho, muchisímo nos conseguimos espabilar después de ese ratazo en guagua. Descartando el mini tren que fue otro ratito para sobar, llegamos al mini zoo. Esos pingüinitos corriendo y esas focas gritando. Después llego la única comida decente que habíamos probado.
( hombres de gris, echar agua de las copas al caldo y distintos modos de evolución).
Después fuimos a Altamira y más de uno aprendió ( me incluyo a mi misma ) que los hologromas no solo existian en las películas.
Cuarto día. A la aventura en los árboles.
Arneses, que si tirolinas, risas, muchisímas cosas por no hablar de los cardenales misteriosos del día siguiente. Emocionante, dolores y diverción.
Día cinco, las vacas son más grande de lo que pensaba. Covadonga. Una palabra que defina el día sin duda sería frío. Por no hablar del dulce aroma de la hierba marrón que cubría casi todo el suelo. Preciosas vistas, resbaladas y plátanos maduros.
Día seis, hoy día de la Gala.
Bonitos churros, bonitas piedras pintadas y feo faro que es tres cuartas partes el de Maspalomas.
Día siete, último día.
Sinceramente, yo llegue con la idea de de pasarlo bien, conocer la península y hablar con gente a los que llegaría a llamar conocidos.
Pero para mi suerte , hoy en día puedo llamarlos amigos.
No sé si esto es bueno o malo. Bueno porque en siete días he aprendido muchisimas cosas de ellos y malo porque hoy tengo que decir adiós. Bueno el reir en la guagua, cantar o comer torrijas con tomate y malo el despertamete sin el sonido de un telefono cutre o no llevar un collar cantoso.
Y ya para terminar, pues eso, que esto no va a ser un adiós si no un hasta luego. Les quiero muchisímo incluyendo al personal docente de este viaje.
pd: Esto no es un final, solo el princípio de un nuevo comienzo de quedadas.
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